miércoles, 25 de abril de 2012

RIO LAGARTO, GUACIMAL Y ARANJUEZ.







Veloz pasa el automóvil en busca, posiblemente de las playas guanacastecas, estupendas todas. Y este paso raudo nos impide muchas veces observar los ríos que vamos cruzando, especialmente en las diferentes épocas del año.

Porque una cosa es en invierno y otra en verano, tratándose de ríos. Por ejemplo, El Seco es un río de alguna importancia en invierno, pero en verano desaparece y lo único que vemos es una especie de mala carretera empedrada.

El Seco es uno de los ríos que desemboca en la vertiente oriental del Golfo de Nicoya; y sus compañeros son los ríos Abangares, Lagarto y Guacimal; esto en la parte norte de la ciudad de Puntarenas.

El Aranjuez nos trae reminiscencias históricas, toda vez que en sus cercanías estuvo la primera ciudad fundada en nuestro territorio por los españoles, la Villa de Bruselas. Es un río que nace en las montañas de la Cordillera de Guanacaste, concretamente en el cantón Montes de Oro.
El Guacimal nace en las mismas montañas, como los otros que citamos en este aparte, muy próximo a la colonia de cuáqueros norteamericanos conocida como Monteverde. Cerca de este lugar, mejor dicho de Santa Elena, la villa cercana a Monteverde, nace el Lagartos, río que sirve de división en todo su cauce a las provincias de Puntarenas y Guanacaste.
Finalmente tenemos el Abangares, cuyas fuentes también están en las estribaciones de la cordillera guanacasteca, y en su recorrido pasa por los montes mineros que tuvieron -aun mantienen actividad importante- las minas de oro más grandes de nuestro país.

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